Un deportivo, un sensor de parking y un tontolhaba…

Dentro de nuestros quehaceres diarios a veces ocurren anécdotas que te alegran, entristecen, asombran o escandalizan. No sé muy bien en cual de ellas encuadrar esta que me sucedió ayer cuando desempeñaba mi labor de conductor de bus. Pero lo que si creo, es que merece la contarla por al menos curiosa.

Ni que decir tiene, que en mi trabajo a diario se producen montones de ellas. Habría para escribir un libro!!! Como me he decidido a irlas recopilando, cuando tenga muchas igual lo hago…

* * *

Al principio de la calle Federico Garcia Lorca, cuando ya vamos a entrar en Marques de La Cenia, justo antes del semáforo como ya sabéis hay tres carriles, uno para girar hacia Joan Miró, otro hacia Fray Junípero Serra, y otro hacia Marques de la Cenia, que es el que cogemos los buses para seguir hacia la Plaza del Progreso. En el carril central, (el de ir hacia Fray Junípero Serra) había varios coches esperando a que su semáforo cambiara a verde, y el último, un precioso deportivo blanco de la conocida marca del León cuya matrícula hacia sospechar una muy reciente salida del concesionario, estaba parado invadiendo ligeramente el carril derecho por donde yo tenía que pasar. No hubo ningún problema, ya que pude pasar perfectamente aunque en mi bus en un momento dado se acercó bastant a la esquiva derecha de su parachoques trasero, pasando a unos 15 cm del mismo. Pero nada, hasta ahí nada “anormal”… La parte “anormal” del relato viene ahora…

Un poco más adelante, estando detenido en la primera parada de Marques de la Cenia mientras subían y viajaban pasajeros, oigo que a mi izquierda suena un claxon. Me giro y me veo el anteriormente mencionado deportivo blanco, que -¡había desviado su camino para venir se detrás mío!-, se abre la puerta del chofer y emerge un chivo joven, con su pelo peinado en ese peinado de semi-cresta, su pendiente y vestir algo pijo, señala hacia detras ( donde se había producido el “casi”incidente), con expresión demudada y visiblemente nervioso. Yo

Le pregunto: ¿qué pasa? ¿Acaso te he tocado el coche? Y el tío va y me suelta… ¡Se me ha disparado el sensor de parking!!! Me quedo mirándolo con cara de gilipollas… me quedo sin palabras… Pensando… “Pues que bien funciona el sensor de parking de tu coche nuevo”. Pues nada, que después de despotricar un poco más, nombrarme el sensor de parking en otro par de ocasiones y decirme que tiene las ruedas un poco sacadas (por sí yo no había notado lo chuli que es eso) y decirme que al parecer que el neumático tenía una rozadura o mancha (seguramente bastante inferior en tamaño a su cerebro), coge el tío arranca y toma la primera calle a la izquierda para retomar la dirección que nunca debió abandonar, ya que ahora, además de su familia, amigos y todo su entorno, también yo tengo el gusto de saber que ese niñato es tontolhaba, información que podría haberme ahorrado.

 

El motivo principal de publicar esto, es como un aviso para todos los demás conductores (sobre todo los de vehículos pesados). Tened mucho cuidado si cuando vais por ahí circulando, veis un Peugeot RCZ color blanco, tened much cuidado de acercaros demasiado, no sea que se le vaya a disparar el sensor de parking. El pobre chico, no esta para muchos sustos…

 

 

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